Actividades
de animación a la lectura.
Edad rítmica y realista:
De 2 años a 5 ó 6.
Juegos
de lenguaje.
Entre los juegos de lenguaje más conocidos, destacan las retahílas, los trabalenguas y las adivinanzas. Aunque estas últimas implican sobre todo un juego más o menos trabado con la lógica y las imágenes.
De los tres recursos, el más apropiado para esta edad es el de las retahílas, que son encadenamientos y acumulaciones verbales ligados a una narración muy simple. Son de un carácter sumamente lúdico, y más o menos humorístico, con frecuencia disparatadas. Ponen a prueba la memoria para seguir la secuencia verbal, y también la dicción, pues suelen tener algo de trabalengua.
Las hay más cortas y simples, y más largas y complicadas, cosa a tener en cuenta si se trata de los niños más chicos. Pero, precisamente, cuanto más largas y complicadas, más lúdicas y humorísticas resultan.
Además de la dicción y la memoria, estimulan el sentido del ritmo. Por tanto, preparan el camino a la lectura poética, ya que suelen seguir estructuras afines a las del verso.
Desde luego, el gusto por la retahíla se extiende más allá de los límites de esta edad, y pueden emplearse con niños hasta de 8 o 9 años, y a veces aun mayores, que pueden tomar las más largas y complicadas como un reto a sus habilidades de dicción y memoria.
Existe un buen repertorio iberoamericano.
En cuanto a los trabalenguas y adivinanzas, si son muy simples pueden probarse en los límites superiores de esta etapa. Pero en general son más apropiados para las etapas siguientes. Los trabalenguas ejercitan la dicción, y las adivinanzas la imaginación y el pensamiento lógico.
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